Cuando en el siglo XV se prolongaron las naves para alcanzar el campanario y la sala capitular, el arquitecto Pere Compte (autor también de la Lonja de Valencia), edificó en 1496 el pasillo de acceso al aula antigua.
La puerta de entrada tiene una portada gótica labrada por Pere Balaguer en 1424. A un lado del pasillo se ve en una pequeña capilla el retablo de San Miguel (Comienzos del S. XVI), obra temprana de Vicente Macip. Si bien las pinturas muestran el tránsito al Renacimiento, tiene la estructura clásica de los retablos de los siglos XIV y XV.
En 1916 se trasladó el Santo Cáliz al aula capitular, que pasó a ser la capilla actual del santo Cáliz. La capilla es de estilo gótico florido (S. XIV); tiene planta cuadrada y paredes lisas, de piedra labrada. Se construyó por disposición del Obispo Vidal de Blanes entre los años 1365-1369. En ella se celebraron Cortes del Reino y se dieron clases de Teología, entre otros por San Vicente Ferrer.
Mide 13 metros de lado por 16 de altura, y se cubre con una elevada bóveda de crucería nervada en forma de estrella cuyos nervios se prolongan hasta descansar sobre unas ménsulas policromadas. En las claves de la bóveda están los doce Apóstoles, y, en la clave central, la coronación de la Virgen en el cielo después de la Asunción, misterio titular de esta Catedral.
Este espacio no fue afectado por la reforma neoclásica del siglo XVIII y en él se colocó el retablo de alabastro, antigua entrada del coro (siglo XV) En este marco destacan los doce relieves del florentino Giuliano Poggibonsi (discípulo de Ghiberti, Puertas del Paraíso, Florencia) Las escenas inferiores corresponden al Antiguo Testamento y son profecía de las superiores, del Nuevo Testamento, culmina este retablo en su parte más alta con las imágenes de la Virgen con el Niño, Santa Elena a un lado y San Luis Rey de Francia al otro, estas tres son de piedra policromada. Recientemente, este retablo fue enriquecido en 1992 poniendo en las dieciséis peanas, hasta ahora sin nada, las figuras de los doce apóstoles, más las de San Valero y San Vicente Mártir y también las de San Sixto II, último Papa que tuvo el Santo Cáliz en Roma y su diacono San Lorenzo, quien lo salvó mandándolo a Huesca (España). Estas imágenes son obra de D. José Esteve Edo y fueron una donación de la Real Hermanda del Santo Cáliz, Cuerpo Colegiado de la nobleza titulada valenciana.
Adornan los muros, entre otros, el monumento funerario del obispo Vidal de Blanes, también se pueden ver la Adoración de los Reyes, pintura mural pasada a lienzo de Nicolás Florentino (1472), la expulsión de los moriscos, cartón de Vicente López (siglo XIX), el impresionante lienzo de San Cristóbal obra del pintor valenciano Gonçal Peris Sarrià (1380–1451) que mide 5,8 metros de alto por 1,3 de ancho y las cadenas que cerraban el puerto de Marsella y traídas por Alfonso V el Magnánimo en el siglo XV.